EL DONEl Don · Pág. 1 de 4
El Don
Relato corto íntegro
Mateo no descubrió que veía los colores de las palabras hasta que cumplió los doce años. Para él, la palabra «orquídea» siempre había sabido a terciopelo violeta, y el verbo «recordar» desprendía una sombra ocre similar a las hojas secas de otoño pisadas al atardecer.
En el taller de encuadernación de su padre, rodeado de prensas de hierro, colas calientes y bobinas de cáñamo, aprendió a coser pliegos antes de aprender a redactar oraciones complejas. Su padre decía que los libros eran cofres de madera ligera que solo los valientes se atrevían a abrir.
Pero Mateo no leía las historias por su argumento; las leía por la arquitectura secreta de sus ritmos y silencios.